Impresionismo
El impresionismo es una corriente arte surgida en el siglo XIX,
principalmente vinculada a la pintura:
los pintores impresionistas retrataban objetos de acuerdo a la impresión que la luz produce a la vista y no según la
supuesta realidad objetiva.
El movimiento impresionista
se desarrolló en Francia y luego se expandió a otros países europeos. Al
plasmar la luz en los cuadros, se dejaba de lado la identidad de aquello que la
proyectaba.
El impresionismo muestra una
preponderancia de los colores primarios, utilizados sin mezcla. Los tonos
oscuros, en cambio, no son usuales. Al respecto, cabe mencionar que los
impresionistas postularon los principios del contraste cromático, que suponen
que cada color es relativo a los colores que le rodean.
Los artistas impresionistas,
por otra parte, solían pintar sin intención de ocultar las pinceladas
fragmentadas. De esta forma demuestran cómo, bajo ciertas condiciones, la
perspectiva permitía que distintas partes inconexas dieran lugar a un todo
unitario.
Édouard Manet, Claude Monet,
Pierre-Auguste Renoir, Armand Guillaumin y Edgar Degas son algunos de los
máximos exponentes de la pintura impresionista. Cada uno, sin embargo, mantuvo
un estilo personal dentro de las características de estilo compartidas por
todos los integrantes del movimiento.


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