No te rindas: Mario Benedetti.
No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola.
Un día tan soñado, está asomándose para ser el inicio
de nuestra vida.
Esas miradas, en la que se pueden ver los nervios, la
tristeza, la ansiedad y la felicidad. Ese momento donde todo está en nuestras
manos y el destino está listo para jugar, mientras que nuestro corazón late
desbordado presionando hasta el último pensamiento.
El miedo al cruzar las puertas, sabiendo que nuestro
lugar está preparado para que encendamos nuestro personaje de maestra.
Las lágrimas que mojan los ojos, revelando todos los
temores que recorren nuestra mente. Esos sentimientos a flor de piel que hacen
que el alma se llena de mariposas, cuando la llegada está alistada para ser alcanzada.
Seguramente, quedaron raspones de tanto luchar para
llegar hoy hasta acá. En el camino, quedaron lágrimas que no cayeron al suelo
vacías, cuantas risas y carcajadas que sembramos, hoy se transforman en
satisfacción.
Es increíble pensar que todo parecía tan lejano,
recordar cuando hacíamos la fila para ingresar e inscribirnos a la carrera, con
sentimientos de incertidumbre, de miedo por no sabes si íbamos a poder.
Este día fue hecho especialmente para nosotras, para
quienes pelearon por alcanzar la meta, por quienes decidieron avanzar a pesar
de los obstáculos y problemas que se pudieron presentar.
Esa niña que de pequeña soñaba algún día llegar a este
lugar, está orgullosa de la mujer que hoy somos, lo guerreras que resultamos al
vencer todo eso que nos afectaba.
Es difícil no emocionarse y no recordar esas veces en
las que no dábamos más, en ese momento donde se venía el mundo abajo por
circunstancias que nos tocaban vivir, esos días en los que estudiábamos de
madrugada porque tal vez,necesitábamos trabajar, esas veces que lloramos porque
sentíamos no alcanzar lo que deseábamos.
Miles de veces peleamos para no caer, muchas de ellas
dolieron para que hoy estemos felices.
Por esas juntadas donde la mesa era un caos, porque
todos ayudaban a recortar, dibujar y mucho más, y todo para estar a nuestro
lado. Esas veces que nos tenían que aguantar porque estábamos desesperadas y
nos invadía la angustia por sentir que no podíamos, cada abrazo que nos volvía
a reconstruir después de estar en pedazos.
Hoy estamos acá, cada una, ocupando un lugar. Ese
espacio que estaba preparado desde hace mucho tiempo para ser el principio de
nuestro sueño. Hoy, todo es realidad. Llegamos a donde tanto anhelábamos. La
vida nos dio una carta para jugar, y apostó por nosotras. Nos dio un lugar
especial, ser docentes, amigas, y compañeras. El abrazo de todas juntas es lo
que va a sellar la esencia de nuestro sueño.



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